
La Inteligencia Artificial: Herramienta para desvelar misterios históricos
Confirmó su importancia en el descubrimiento de misterios antiguos la inteligencia artificial al facilitar la decodificación de los Rollos del Mar Muerto. Un equipo de investigación de la Universidad de Groningen se propuso la tarea de descifrar este antiguo enigma y, con la ayuda de la IA, lograron revelar por primera vez los detalles de este misterioso testimonio de nuestro pasado.
Los Rollos del Mar Muerto: un enigma sin firmar
Descubiertos hace más de siete décadas, los Rollos del Mar Muerto son considerados uno de los manuscritos más antiguos del Antiguo Testamento y de otros textos judíos hasta ahora desconocidos y su autoría ha sido un enigma incomprensible, ya que no llevan firma.[automatic_youtube_gallery type="search" search="Así es la IA que proporciona información sobre los rollos del Mar Muerto" cache="2419200" per_page="1" thumb_excerpt="0" player_description="0"]
Las figuras clave detrás del descubrimiento
Mladen Popović, erudito en Biblia hebrea y judaísmo antiguo de la Facultad de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad de Groningen y director del Instituto Qumran de la misma institución, lideró el intento de encontrar las claves inconfundibles en la caligrafía. Trabajó de la mano con Lambert Schomaker, experto en ciencias de la computación e inteligencia artificial de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de dicha universidad.
En el análisis del antiguo pergamino denominado el Gran Pergamino de Isaías, también se involucró el candidato a doctor Maruf Dhali. Este trabajo de investigación fue presentado oficialmente en PLOS ONE el 21 de abril.
Descifrando el código: la intervención de la IA
Para abordar este gigantesco desafío, Popović y Schomaker emprendieron la misión de descifrar el código, creando el proyecto «Las manos que escribieron la Biblia». Con el apoyo financiero del Consejo Europeo de Investigación, se propusieron aplicar técnicas de inteligencia artificial para desenmarañar este antiguo misterio.
Utilizaron técnicas previamente desarrolladas por Schomaker que permiten a las máquinas «leer» la caligrafía de materiales históricos, así como analizar los factores biomecánicos que influyen en la escritura a mano.
Dado que la escritura contiene la letra «aleph» o «a» al menos cinco mil veces, según afirmación de Schomaker, la tarea de comparar cada instancia requirió la intervención de la inteligencia artificial para gestionar tal cantidad de datos y análisis a nivel microscópico de los caracteres.
Entrenando algoritmos
En el proceso de entrenamiento de los algoritmos, se procedió a separar el texto del fondo mediante el uso de una moderna red neuronal artificial. Fue entonces cuando se descubrió que las marcas de tinta, que están relacionadas directamente con la coordinación muscular del escriba, son características específicas a cada persona.
El resultado del primer análisis sugirió la posibilidad de que la escritura fuera de distintas manos. Para verificarlo, se realizó una recalculación de las similitudes en los patrones de las letras, lo que confirmó que existían dos estilos distintos de escritura.
Finalmente, se produjo un análisis visual por medio de «mapas de calor». En ellos se interpretaron las distintas variaciones de un personaje a lo largo del pergamino, lo cual perfila la posibilidad de que diferentes autores hayan participado en la composición de los rollos.
Descubrimiento histórico confirmado por la IA
La hipótesis de que la transcripción literaria cambió de manos después de la columna 27, ha sido confirmada. Con este análisis cuantitativo y estadístico respaldado por la IA se puede afirmar que el cambio es estadísticamente significativo.
Este notable descubrimiento abre una nueva perspectiva de los antiguos pergaminos, y plantea la posibilidad de relaciones más profundas entre los escribas. A medida que la tecnología y la IA sigan evolucionando, tendremos acceso a más y más secretos ocultos en las páginas de nuestra historia.
