
El presente artículo se sumerge en la discusión acerca del reconocimiento del estatus de sujeto legal para la inteligencia artificial, focalizándose especialmente en el derecho civil. Se concibe la identidad legal como un concepto crucial vinculado al término de capacidad jurídica; sin embargo, ello no equivale a asumir que la subjetividad moral es idéntica a la personalidad moral. La identidad legal es un atributo complejo que puede ser reconocido o asignado a ciertos entes.
Considero que este atributo es graduado, discreto, discontinuo, multifacético y variable. Esto significa que puede contener más o menos elementos de diferentes tipos (por ejemplo, deberes, derechos, competencias, etc.), los cuales en la mayoría de los casos pueden ser añadidos o retirados por el legislador; los derechos humanos, que, según la opinión común, son inalienables, son la excepción.
Actualmente, la humanidad atraviesa un período de transformación social vinculado al reemplazo de un modo tecnológico por otro; las máquinas y el software «inteligentes» aprenden con rapidez; los sistemas de inteligencia artificial son cada vez más capaces de reemplazar a las personas en diversas actividades. Uno de los temas que surge con mayor frecuencia debido a la mejora de las tecnologías de inteligencia artificial es el reconocimiento de los sistemas de inteligencia artificial como sujetos legales, ya que han alcanzado el nivel de tomar decisiones completamente autónomas y potencialmente manifestar «voluntad subjetiva». Este tema fue planteado hipotéticamente en el siglo XX. En el siglo XXI, el debate científico avanza constantemente, alcanzando el otro extremo con cada introducción de nuevos modelos de inteligencia artificial en la práctica, como la aparición de coches autónomos en las calles o la presentación de robots con un nuevo conjunto de funciones.
La cuestión legal de determinar el estatus de la inteligencia artificial es de naturaleza teóricamente general, debido a la imposibilidad objetiva de prever todos los resultados posibles del desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial. No obstante, los sistemas de inteligencia artificial son ya participantes actuales en ciertas relaciones sociales, lo que requiere el establecimiento de «referencias» para la resolución de temas fundamentales con el fin de su consolidación legislativa y, así, reducir la incertidumbre en la predicción del desarrollo de relaciones que involucren sistemas de inteligencia artificial en el futuro.
La identidad supuesta de la inteligencia artificial como objeto de estudio, mencionada en el título del artículo, ciertamente no abarca todos los sistemas de inteligencia artificial, incluyendo muchos «asistentes electrónicos» que no pretenden ser entidades legales. Su conjunto de funciones es limitado y representan una inteligencia artificial estrecha (débil). Más bien nos referiremos a «máquinas inteligentes» (sistemas inteligentes ciberfísicos) y modelos generativos de sistemas virtuales inteligentes, que se están acercando cada vez más a una inteligencia artificial general (potente) comparable a la inteligencia humana y, en el futuro, incluso la superarán.
Para 2023, el tema de la creación de una inteligencia artificial fuerte ha sido planteado urgentemente por redes neuronales multimodales como ChatGPT, DALL-e, y otras, cuyas capacidades intelectuales están siendo mejoradas al incrementar el número de parámetros, así como utilizando grandes cantidades de datos para el entrenamiento que los humanos no pueden procesar físicamente. Por ejemplo, los modelos generativos multimodales de redes neuronales pueden producir imágenes, textos literarios y científicos que no siempre es posible distinguir si son creados por un humano o un sistema de inteligencia artificial.
Avances y Volatilidad en la Tecnología de la IA
Los expertos en IT resaltan dos saltos cualitativos: un salto en velocidad, que ahora se mide en meses en vez de años, y un salto en volatilidad, debido a la incapacidad de predecir con precisión qué podría ocurrir en el campo de la inteligencia artificial incluso para finales de año. El modelo ChatGPT-3 se introdujo en 2020 y podía procesar texto, mientras que la próxima generación, ChatGPT-4, lanzada en marzo de 2023, puede «trabajar» no sólo con textos sino también con imágenes, y la siguiente generación está aprendiendo y será capaz de mucho más.
Antes de continuar, es fundamental señalar que la simbiosis entre seres humanos y máquinas inteligentes implicará una cooperación en la cual, según el economista galardonado con el Premio Nobel J. Stiglitz, conducirá a la transformación de la civilización. Incluso en la actualidad, algunos juristas sostienen que «para mejorar el bienestar humano, la ley no debería distinguir entre las actividades de humanos y las de inteligencia artificial cuando ambos realizan las mismas tareas» (Abbott, 2020). Por otro lado, la evolución de robots humanoides, que adquieren fisiología cada vez más similar a la de los humanos, llevará a cabo entre otras cosas, la realización de roles de género como compañeros en la sociedad (Karnouskos, 2022).
Desafíos Legislativos Frente a la IA
Los estados deben adaptar su legislación a las relaciones sociales cambiantes: el número de leyes destinadas a regular relaciones que involucran sistemas de inteligencia artificial está creciendo rápidamente en todo el mundo. De acuerdo con el Informe del Índice de IA de la Universidad de Stanford 2023, si bien sólo se adoptó una ley en 2016, hubo 12 en 2018, 18 en 2021 y 37 en 2022. Esto llevó a las Naciones Unidas a definir una postura sobre la ética del uso de la inteligencia artificial a nivel mundial. En septiembre de 2022 se publicó un documento que contenía los principios éticos de uso de la inteligencia artificial y fue basado en las Recomendaciones sobre la Ética de la Inteligencia Artificial adoptadas el año anterior por la Conferencia General de la UNESCO. No obstante, el ritmo de desarrollo e implementación de tecnologías de inteligencia artificial supera con creces al de los cambios pertinentes en la legislación.
Conceptos Básicos de la Capacidad Jurídica de la Inteligencia Artificial
Al considerar los conceptos de otorgar capacidad jurídica potencial a sistemas intelectuales, debe reconocerse que la implementación de cualquiera de estos enfoques requerirá una reconstrucción fundamental de la teoría general del derecho existente y enmiendas a una serie de disposiciones en ciertas ramas del derecho.
El enfoque más radical y, obviamente, el menos popular entre los científicos es el concepto de la capacidad legal individual de la inteligencia artificial. Los defensores de este enfoque plantean la idea de «inclusividad total», que implica otorgar a los sistemas de IA un estatus legal similar al de los seres humanos, así como reconocer sus propios intereses (Mulgan, 2019), dado su significado social o valencia social. Este último se debe a que «la encarnación física del robot tiende a hacer que los humanos traten a este objeto en movimiento como si estuviera vivo. Esto es aún más evidente cuando el robot tiene características antropomórficas, ya que el parecido al cuerpo humano hace que la gente comience a proyectar emociones, sensaciones de placer, dolor y cuidado, así como el deseo de establecer relaciones» (Avila Negri, 2021).
Ficción Jurídica y Entidades Colectivas en Inteligencia Artificial
El concepto de personalidad colectiva en relación con los sistemas de inteligencia artificial ha obtenido considerable apoyo entre los proponentes de la admisibilidad de dicha capacidad jurídica. El principal beneficio de este enfoque es que excluye conceptos abstractos y juicios de valor (conciencia, autoconciencia, racionalidad, moralidad, etc.) del trabajo jurídico. El enfoque se basa en la aplicación de la ficción legal a la inteligencia artificial.
Capacidad Legal Gradiente y Agentes Electrónicos
Dado las limitaciones inherentes de los conceptos revisados anteriormente, numerosos investigadores proponen sus propios enfoques para abordar el estatus legal de los sistemas inteligentes artificiales. Convencionalmente, se pueden atribuir a diferentes variaciones del concepto de «capacidad legal gradiente», que implica un estatus legal limitado o parcial y la capacidad jurídica de los sistemas de IA con una advertencia: el término «gradiente» se utiliza porque no solamente se trata de incluir o excluir ciertos derechos y obligaciones en el estatus legal, sino también de formar un conjunto de tales derechos y obligaciones con un umbral mínimo, así como de reconocer tal capacidad legal solo para ciertos fines.
Fuentes:
- R. McLay, “Managing the rise of Artificial Intelligence,” 2018.
- Bertolini A. and Episcopo F., 2022, “Robots and AI as Legal Subjects? Disentangling the Ontological and Functional Perspective”.
- Alekseev, A. Yu., Alekseeva, E. A., Emelyanova, N. N. (2023). “Artificial personality in social and political communication. Artificial societies”.
- “Specificities of Sanfilippo A syndrome laboratory diagnostics” N.S. Trofimova, N.V. Olkhovich, N.G. Gorovenko.
- Shutkin, S. I., 2020, “Is the Legal Capacity of Artificial Intelligence Possible? Works on Intellectual Property”.
- Ladenkov, N. Ye., 2021, “Models of granting legal capacity to artificial intelligence”.
- Bertolini, A., and Episcopo, F., 2021, “The Expert Group’s Report on Liability for Artificial Intelligence and Other Emerging Digital Technologies: a Critical Assessment”.
- Morkhat, P. M., 2018, “On the question of the legal definition of the term artificial intelligence”.
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